Resumen del texto
Las redes sociales forman parte de la vida diaria y pueden generar adicción porque están diseñadas para mantener nuestra atención mediante algoritmos y recompensas como los “likes”. Su uso excesivo provoca ansiedad, FOMO (miedo a perderse algo), comparaciones poco realistas y problemas de autoestima, además de afectar la salud mental y las relaciones personales.
El móvil también crea dependencia porque nos conecta con los demás y guarda información personal, lo que genera estrés cuando no lo tenemos cerca.
Usarlas adecuadamente implica controlar el tiempo de exposición, especialmente en niños y adolescentes, y equilibrar la vida digital con actividades reales. Aunque no son dañinas por sí mismas, un uso inadecuado puede ser perjudicial. Existen tratamientos para la adicción a las redes que ayudan a recuperar el bienestar.
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